Reto Nueva Esparta 2009

Dia 9 El Guamache, Vuelta a Cubagua, Boca de Rio

DIA 9:  Jueves 30 Julio 2.009
Salida: EL GUAMACHE 06:26 Llegada: BOCA DE RIO 15:15
N10 52 22.0 W64 03 14.4 N10 57 54.5 W64 10 46.8
En movimiento: 07:58 Cuenta Km. trayecto Velocidad máxima: 11,7 km/hr.
Tiempo total: 08:48 46,9 Media en movimiento: 5,9 km/hr.
Acumulado tiempo total:    58:47 hrs. Acumulado:     315,1 kms.

 

Al final decido salir de unos rancheríos de pesca justo al lado de el Puerto del Guamache, estoy buscando un viento favorable hacia Cubagua y cruzar el canal de navegación a 90˚ para no estar en el más tiempo del necesario, igual el regreso lo planifico a Boca de Rio siguiendo el mismo principio. Baje todos los horarios de los Ferrys y hay 20 salidas de cada puerto, o sea 40 cruces de Ferry al día en este canal. Total que salgo directo a Punta Guarataro con mi plan de navegación y una brisa suave por la popa, a mitad de ruta a la punta empiezo a escuchar un zumbido de motor grande a Barlovento (este) de mi posición,  empiezo a buscar la embarcación, poco a poco va apareciendo, es de nuevo la lancha de la guarda costera que he estado tratando de evitar  y que he visto como 4 veces antes, siempre tengo el temor de que me paren a pedirme algún permiso o vaya usted a saber, en fin, se va acercando, por mi estribor, veo en la ruta de los Ferrys una embarcación en su ruta por el norte de Cubagua, sigo alerta a la guardia costera, va cruzando mi proa y parece no haberme visto o no tener intenciones de acercarse, la embarcación a mi derecha parece haber crecido algo pero parece estar en el mismo lugar, hasta que se acerca lo suficiente y me doy cuenta que lo que estoy viendo es la proa de un mega buque de contenedores y que lo veía pequeño es en realidad porque solo le estoy viendo la proa, y viene directo a mí, empiezo a palear como un desaforado con la percepción de que es mejor seguir que devolverme, da la impresión que ya cruzo su línea de navegación, a estas alturas vengo haciendo 9  a 10 km/hr. con el corazón en la boca, pero para mi sorpresa el buque va bordeando Punta Guarataro y cambiando rumbo, de nuevo veo solo proa, ahora con las olas blancas que se forman a cada lado de este amasijo de metal que ni se enterara si me pasa por arriba… eventualmente salgo de nuevo de la línea de navegación y me siento del lado seguro, me cuesta reponerme del asombro, me siento un poco estúpido de no haber considerado este canal de navegación.

Paso por la Punta Este de Cubagua, bordeo la playa todo lo orillado que puedo sobre los bajos que indican el antiguo de Nueva Cádiz, primer asentamiento formal de la colonia en la antigua Venezuela, en principio para la extracción de perlas, el cuento es que sacaron perlas hasta que aniquilaron los bancos, la ciudad eventualmente se perdió ante el envite del mar en esta costa totalmente expuesta al Este. No veo nada salvo unos torreones de piedra, me acerco a unos buzos que veo, ellos no se percatan de mi presencia si no hasta que llego a ellos y parezco haberlos sorprendido en algo impropio, los 3 se ven a las caras, no dicen nada, tienen actitud de culpables, no responden my saludo y están atónitos, sigo mi camino un poco preocupado con haber visto algo que quizás no debiera.

Y empieza a desarrollarse un paisaje de  aguas verdes y turquesas, el agua esta transparente y limpia, playas pequeñas de arenas rojizas, acantilados, aves, peces saltando ante la persecución obvia de algún depredador mayor, lamentable para ellos pero el espectáculo de ola que hacen al ir saltando por millares fuera del agua es digno de un artista cinético.

El barómetro ha estado estable todo el día, el tiempo no da muestras de cambio, el viento no ha levantado ni lo hará el resto del día más allá de unos 10 km/hr. del este, cómodo para navegar en cualquier sentido. Hace calor pero el agua esta deliciosa y me baño frecuentemente, floto mientras desayuno en la soledad de esta árida costa sur, fascinado ante la quietud de esta mañana tan serena, el sol le pega fuerte y toda la gama de rojos de este paisaje arcilloso salen a relucir,  apenas se forma una pequeña ondulación de ola y el ritmo del día me contagia, me pone en humor de a poco a poco y navego sin apuro, me deleito en esta quietud, paleo suave pero rindiendo, no puedo dejar de hacerlo pues a pesar del humor debo completar 46 kilómetros hoy para llegar de nuevo a Margarita.

La costa Oeste es todavía más bella, hay algunas playas regulares de tamaño con este fondo agreste, no resisto la tentación y paro en un rancho de pesca, hago unas fotos, me relajo un poco, me remojo. Sigo bordeando paredes llenas de pelícanos, una bandada de gaviotas de las pequeñas me rodea, juegan conmigo, se posan en el agua y vuelven a despegar, como siguiéndome, cruzo a unos pescadores halando unas mallas, me ven sorprendidos, de donde viene preguntan, les hecho el cuento y se ríen bromeando entre ellos, charlamos un rato,  sigo medio extasiado en esta combinación de día y paisaje perfecto, bordeo el faro NW y veo una costa que sigue deslumbrándome. Salvo unos rancheríos no hay una casa en esta isla que no sea lo docena que hay en la bahía de Punta Guarataro, me pregunto por qué no habrá más turismo hacia acá

inclusive ahora que voy d frente a la suave brisa que hay el viento no representa un obstáculo, donde estaba este viento los últimos dos días que me destroce remontando la costa sur de Margarita.

El agua esta transparente, empiezo a encontrar unas Medusas enormes, como del tamaño de una pizza grande, me sorprende ver su capacidad de movimiento cerrándose e impulsándose a chorro, pienso que probablemente puedo encontrar tortugas, no he visto si no dos y nada de delfines. En una bahía veo de nuevo a miles de peces saltar, a través del agua transparente veo un carite, después otros, de cómo 50 cms., me imagino que se están dando manjar.

Las playas en la bahía que forma la Punta de Guarataro son de arena blanca pura, el agua cristalina y estando a sotavento las aguas tranquilas, hay un pequeño poblado de casas y algunas otras más aisladas que se ven turísticas, me enfilo a la casa sola en mitad de la playa central y hago lo que he venido haciendo estos últimos tiempos de travesías, la invado temporalmente, me instalo a la sombra con mi merienda y con intenciones de descansar para iniciar el cruce final a Isla Firme.

Veo unos niños corriendo del poblado hacia mi residencia de playa provisional, vienen a ver al kayakista del periódico, el diario el Sol me saco una página completa y es impresionante cuanta gente la ha visto, me divierto echándole los cuentos y preguntándoles sobre su vida en Cubagua,  ellos van a una escuela local que existe acá a pesar de la escasa población, cosa que me parece fabulosa. Al final en lo que es un juego para ellos y un regalo para mí, me ayudan entre todos a cargar el bote de nuevo al agua, les respondo las 2.000 preguntas obre todo lo que tengo a bordo, disfruto el encuentro.

Lo mismo que otros chamos de otras poblaciones medio aisladas como El Horcón, Playa La Pared, Guayancicito, todas tienen sus escuelas locales. Tocando el tema de la comunidad, tengo la impresión general de que el tema de la basura no está en los niveles de alarma que he visto en otras partes, tan cerca como en el caso de Sucre. Tampoco, salvo en una ocasión aislada en Boca de Río, hemos visto aguas servidas desbordadas en calles. Me llevo una buena impresión de la gente de la isla, he disfrutado el contacto y la calidez humana, la gente ha sido amable, colaboradora, educada. Ha habido muestras consecuentes de apoyo. Los pueblos son bonitos, típicos y no se ha perdido su esencia de gente de pesca pero en contacto con la realidad actual.

Enfilo el canal de navegación con la aprensión que me causa saber que puede aparecer en cualquier momento un monstro  metálico de esos que llevan carros y gente, veo el Ferry exprés pasar por delante de mí, mi rumbo a Boca de Río es favorable y puedo mantener unos 7 km/hr., lo mantengo mientras cruzo el canal ya viendo por estribor otro barco viniendo de Punta de Piedras, cruzo si  contratiempos, la mar está tranquila y en el calor sofocante, que palio con refrescadas frecuentes, paleo suave y estirando a mi destino, anticipando mi estiramientos de la llegada.

Para haber sido un día de casi 9 horas no estoy tan reventado, mucho menos que los dos anteriores de remontada a El Yaque. Los guantes me ayudan mucho, de Manzanillo para acá los he estado usando por primera vez desde que estoy paleando, me había rehusado siempre  pensando que prefería endurecer las manos y evitar todas estas horas con las manos húmedas pero la verdad son una delicia, las manos, que tengo destrozadas y me duelen, lo han agradecido.

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